Capitán Vanesa Rojas ejemplo de coraje como piloto de avión en el Ejército de Chile

La Región de Magallanes junto al Estrecho del mismo nombre comprende el extremo sur del territorio nacional, el que incluye además la isla de Tierra del Fuego y el continente antártico. En esta región patagónica se encuentra la V División de Ejército, la cual mantiene una sólida presencia territorial dando de esta manera respuesta al eje de acción de Seguridad e Intereses Territoriales.

Es en esta zona extrema, específicamente en el Pelotón de Aviación Ejército N° 5 “Punta Arenas”, se desempeña la Capitán Vanesa Rojas V., hasta ahora, la única mujer piloto de ala fija de la institución, quien con 12 años de experiencia, cumple diversas misiones entre la capital regional y ciudades y localidades como Puerto Natales, Puerto Williams y Porvenir, además de vuelos más largos a otras zonas del país. “En esta época en que vivimos un período de emergencia, los aviones del Ejército cumplen un rol fundamental al trasladar en cuestión de horas, personal, enfermos, medicamentos y alimentos”.

La piloto militar señala que la zona donde habitualmente vuela en un Casa 212, es altamente compleja, debido a varios factores: aislamiento, está rodeada de agua, no hay pistas de emergencia, el tiempo cambia de un momento a otro y algunas veces el viento supera los 100 kms/hora. La formación de hielo en la aeronave tampoco ayuda mucho durante los vuelos. “Por eso es vital efectuar todos los chequeos previos en tierra y tener una confianza a toda prueba en la tripulación conformada por dos pilotos y dos mecánicos tripulantes. En otras palabras, en este trabajo no existe el margen de error”.

La Capitán Rojas ingresó a la Escuela Militar en el año 2005, época en que fue seleccionada de tenis de mesa, deporte que finalmente abandonó tras ser la segunda a nivel nacional. El 2008 fue destinada a la Escuela de Aviación Ejército donde realizó el curso de Piloto Militar de Ala Fija. Posteriormente fue destinada a la Brigada de Aviación Ejército en Rancagua, con un paréntesis en el Pelotón de Aviación de Iquique (2013). En todo ese tiempo, y antes de llegar a Punta Arenas, realizó diversas misiones volando aeronaves Cessna 172S, Cessna C-208, Gran Caravan y Casa 212 Serie 100, con los cuales efectuó lanzamiento de paracaidistas y pertrechos y transporte de pasajeros y carga.

Hoy, con una gran experiencia en el aire, la oficial pretende postular a la Academia de Guerra y aportar a las nuevas generaciones de mujeres en la institución. Está consciente que un número no menor de ellas sueñan con ser pilotos de aeronaves de ala fija, sin embargo, es una meta que representa un gran desafío. “Hay mucho talento en el personal femenino, pero creo que falta atreverse a dar el paso. Se requiere mucho estudio, actualización de conocimientos y sacrificio, pero con constancia, se puede y vale la pena. La aviación del Ejército es un área desde donde se puede entregar un enorme aporte al país”, afirma finalmente.