Mamiña: Zona turística misteriosa y enigmática de Tarapacá en tiempos de pandemia

El Comité de Ministros para el Turismo declaró al Pueblo de Mamiña como Zona de Interés Turístico, siendo un territorio patrimonial de la Comunidad Indígena, designándolo como un importante lugar para el sector turístico, el que se ha visto fuertemente afectado por la pandemia del coronavirus.

El poblado de Mamiña (Niña de mis ojos) se encuentra ubicado en la región de Tarapacá a 2750 msnm, y desde el pasado 20 de abril forma parte de los 35 territorios del país declarados como sector turístico confiable y lleno de particulares condiciones para que todo turista nacional o extranjero pueda visitar, contando con las seguridades señaladas por salud y Carabineros como una zona bajo los cuidados especiales contra el coronavirus.

Es una localidad conocida por las bondades terapéuticas de sus aguas termales sulfurosas, y se ha convertido en un importante lugar de turismo de descanso y de salud, entre los pocos poblados antiguos de la precordillera del norte de Chile, así lo afirmo el ingeniero Nelson Callasaya, originario del lugar.

Al recorrer las calles, avenidas y plazas se puede apreciar que sus casas son originarias, fueron todas construidas de piedra volcánica de la zona, techos de paja y barro. En sus alrededores aún se pueden apreciar las terrazas escalonadas que fueron utilizadas como tierras para el cultivo, y que hoy están abandonadas debido a la presencia de las mineras que están a su alrededor y el cambio climático. Sin embargo, Mamiña no pierde su encanto y misterio, contando con uno de los cementerios ancestrales incas mejor cuidados de la zona precordillerana.

Precisamente la declaratoria como Zona de Interés Turístico permite posicionar al sector productivo del lugar siendo un actor clave en el territorio, quienes pueden generar un proceso de participación público-privado para impulsar una serie de proyectos de impacto económico y social. En definitiva “La niña de mis ojos” se suma al motor de desarrollo social y económico de la comuna de Pozo Almonte.

Para los moradores, esta noticia fue recibida con mucha algarabía, y aunque no se pudo celebrar como dicen ellos “como Dios manda” no dejaron de agradecer justamente a su Santo Patrono San Marcos quien por esos días cumplió su celebración religiosa que no pudo ser realizada precisamente por la Cuarentena. Y como los milagros acompañan ahora a este poblado con el reconocimiento de carácter nacional, los residentes dejaron claro al altísimo que también están a la espera de que muy pronto su Iglesia – Catedral de San Marcos dañada por el incendio que la destruyo en enero del 2017 sea restaurada prontamente por el Gobierno, como se comprometió en su momento.

Seguridad sanitaria

Dentro de su particular atención a los turistas, podemos apreciar el control permanente de acceso al lugar por el servicio de salud de Pozo Almonte, y aunque los baños termales aún no están disponibles por estar en la Fase 1 del Plan “Paso a paso” frente al coronavirus, se pueden encontrar lugares de relax como el Hotel SAMA (que en quechua significa lugar de descanso), que brinda un servicio especializado y además está a unos pasos del popular Barros Chinos lugar muy atractivo turísticamente por sus Barros medicinales. Quienes visiten Mamiña pueden acercase al Sendero del Inca 274, donde encontraran toda la información necesaria, contando con un servicio de calidad tanto en atención a los pasajeros como las instalaciones.

Complemento

Cuenta la leyenda que la hija única de un jefe inca (quechua) recuperó la vista al utilizar las aguas, famosas por sus bondades terapéuticas. Su padre, para conmemorar el milagro, ordenó que al valle lo nombraran “Niña de mis ojos”, o sea, Mamiña. La zona ya había sido ocupada por la Cultura Puquina desde antes del dominio Inca y hoy en día aún sobreviven edificaciones (en el casco antiguo) que datan del período colonial español.

Por otro lado, las sesiones de hidroterapia con estas aguas, se recomiendan para tratamientos de afecciones respiratorias, nerviosas, reumáticas, dermatológicas, diabéticas, fatigas mentales, anemias, ciáticas, lumbociáticas, neurológicas, úlceras y enfermedades articulares. Sus baños termales y de vapor, en pequeñas piscinas, se encuentran accesibles durante todo el año.

(Por: Fernanda Valdebenito T., investigadora patrimonial)