Semana Santa y cuarentena: volver a la sincronía

Volver a vivir todo en su momento, bajo una actitud contemplativa, son parte de las recomendaciones para este feriado en cuarentena. Terapeuta ocupacional y académico de la Universidad San Sebastián (USS) entrega tips para compartir y reflexionar junto a la familia.

El confinamiento, sea obligatorio o voluntario, nos obliga a compartir tiempos y espacios con otros. Este año, la Semana Santa coincide con esta contingencia generada por la pandemia de COVID-19, y más allá de profesar o no una religión, estos días pueden convertirse en una oportunidad para trabajar la espiritualidad y las relaciones con el otro.

“La cuarentena, como posibilidad, es un enriquecimiento total a la rutina diaria, ya que el contexto nos lleva a vivir de forma sincrónica, es decir, acorde a los tiempos y espacios en la medida en que estos se van presentando”, explica Pavel Cuevas, terapeuta ocupacional y académico de la USS.

Bajo estas condiciones, el experto hace un llamado a recuperar el ánimo contemplativo, es decir, a mirarnos y a mirar a la o las personas que tenemos al lado. Para ello entrega algunos consejos para realizar dinámicas que faciliten este proceso.

  • Primero que todo, se deben generar espacios de soledad en el hogar, para reencontrarnos con nosotros mismos. “De esa forma, nos haremos conscientes de quienes somos, qué nos gusta, qué nos moviliza en la vida. Asimismo, tomaremos conciencia del impacto que tienen nuestras acciones en los otros y en nosotros mismos”.
  • Recuperar espacios comunes, como, por ejemplo, la hora de sentarse a comer. “Hay que saborear la comida, mirarnos y escucharnos con real atención. Para estos momentos se debe apagar la televisión, los celulares, que no existan distractores, así se favorecerán conversaciones amplias y distendidas con nuestros compañeros de cuarentena”.
  • Organizar los días con un poco más de cercanía o relación con el resto de la familia. “El objetivo es generar dinámicas que nos permitan ordenar juntos, cocinar juntos, y así fomentar conversaciones entre los miembros del clan”.
  • Ver alguna película cuyo contenido nos permita discutir las comprensiones de mundo que tenemos. Luego, “cada miembro de la familia la puede comentar, dando paso a un diálogo sobre cómo queremos dirigir nuestro mundo y dónde queremos dirigir nuestras sensaciones y percepciones. A modo de ejemplo, en la plataforma Netflix está la película Milagro en la celda 7, que puede ser una buena opción para esta finalidad”.
  • Realizar dinámicas de preguntas y respuestas entre los miembros de esa familia, pero siempre en positivo. “Por ejemplo, qué características destacas de tu papá, qué es lo que más te gusta de tu hijo, etc. Así se afianzarán lazos y conoces puntos de vista que la vorágine diaria no nos permite. Muchas veces, al enfrentarnos a estas dinámicas, nos encontramos con respuestas que no esperábamos y que nos pueden sorprender gratamente”, finaliza el docente USS.