Mensaje de Navidad del Arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati Andrello

Es Navidad, es la noche buena, y hace más de dos mil años atrás, en los campos de Belén se escuchó una voz angelical, clamaba alegremente gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor.

Nacimiento de Jesus y la NavidadHoy día ese mismo canto resuena en cada familia donde, en la intimidad del hogar, se prende el árbol de Navidad, donde la familia se encuentra reunida alrededor del pesebre para que, justamente en este momento de nuestra historia, nuevamente se pueda escuchar el canto de los ángeles. Gloría a Dios en el cielo, paz en la tierra a los hombres que el Señor ama.

Navidad es un canto de alegría, es un canto de esperanza, es un canto de futuro. Porque en Navidad recordamos y hacemos presente el día de hoy, como Dios ha querido hacerse hombre y como el hombre a través de la encarnación en el nacimiento de Jesús se ha hecho hijo de Dios. Maravilloso intercambio dice la liturgia, el Creador del género humano se hace niño para que todos los hombres, en ese niño, se conviertan en hijos de Dios.

Y es por eso que cantamos la gloria de Dios, la gloría de Dios que es la vida del hombre, que es el desarrollo pleno de la vida de todo hombre y de toda mujer, y por eso también invocamos la paz del Señor para todos aquellos que viven y caminan en esta tierra, marcados por la esperanza de la salvación que Dios le ofrece, a la libertad de toda persona humana, a la libertad mía, a la libertad de cada uno de ustedes.

Hoy es Navidad y con este canto de Navidad quisiera llegar al hogar de cada uno de ustedes para desearles esta paz, para desearles esta vida abundante que el hijo de Dios nos viene a traer. Quisiera llegar a los hospitales, donde muchas personas están quizás sufriendo, sin esperanza, para decirles que en Belén de Judá ha nacido un Salvador.

Quisiera llegar a las celdas de las cárceles donde muchas personas viven sin libertad, por lo menos sin libertad interior, para decirles que Dios viene a traerles libertad, que los hace hijos, que les abre las puertas de la esperanza. Quisiera llegar a cada hogar donde el dolor, el sufrimiento, la marginación y la pobreza hace oscura la noche de Navidad, para decirles que una luz grande ha brillado y brilla en el cielo.

Jesús es el Salvador. Este año celebramos la Navidad en el clima del Año Santo de la Misericordia. El papa Francisco invita a todos los cristianos y, también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a hacer la peregrinación, la misma que hicieron los pastores cuando salieron de la oscuridad de la noche y se pusieron en camino hacia Belén. Allí encontraron al hijo de Dios, hecho niño, pobre, rodeado del amor de María y de José, y al calor simplemente del soplo de unos animales.

El papa Francisco nos invita a hacer esa peregrinación y llegar al corazón de Jesús, entrar por la puerta que es Jesús, para encontrarnos detrás de esa puerta con la misericordia del padre que nos quiere, que nos perdona, que nos anima, que nos invita a la esperanza. No solamente para quedarnos así, embellecidos por esta esperanza y por este encuentro que Jesús nos ofrece, sino para salir, para salir misericordiosos como el padre.

Y es por eso que el papa Francisco también en esta Navidad nos invita a peregrinar hacia Jesús, para descubrir en Él al Buen Samaritano, al Buen samaritano que ve, que se conmueve y que abre su corazón para ayudar a todos.

Quisiera desearles a todos ustedes una Navidad llena de sentido, una Navidad llena de Jesús, que entrando por Él, podamos describir cuanto Dios nos quiere, cuánto Dios quiere a la cuidad de Santiago y de Chile, y para que todos nosotros seamos más misericordiosos, más atentos, más cercanos, más solidarios.

¡Feliz Navidad, que el señor los bendiga!

+Ricardo Card. Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago

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