Corrupción, desaceleración e inestabilidad: Ollanta Humala en la recta final de su mandato

El Gobierno de Humala, que concluirá su gestión en julio de 2016, está debilitado por las cuentas poco transparentes de su esposa, por la desbandada en las filas oficialistas y por la pérdida del control del Congreso.

Nadine Heredia y Ollanta Humala - PeruEl presidente de Perú, Ollanta Humala, encara la recta final de su mandato con su nivel más bajo de popularidad, un 13 por ciento, en un momento álgido de confrontación política por las denuncias contra su muy cuestionada esposa, Nadine Heredia Alarcón, y con el Congreso controlado por la oposición. A pocos meses de las elecciones del próximo abril, las denuncias contra la primera dama y presidenta del Partido Nacionalista se han convertido en el centro de la agenda política de Perú, que sufre también el recrudecimiento de la inseguridad ciudadana.

Tras un acalorado debate, el Congreso de Perú aprobó el miércoles el informe de una comisión que recomendó investigar a Nadine Heredia, por presunto lavado de activos derivado de defraudación tributaria, debido a sus vínculos con el empresario Martín Belaunde Lossio, acusado de corrupción. El informe final señaló que Belaunde Lossio, que fue asesor de la campaña electoral de Humala en 2006, formó una red delictiva para obtener contratos con el Estado para llevar a cabo diversas obras en gobiernos regionales, y que para lograrlo se aprovechó de su vínculo con el Partido Nacionalista.

La votación en el Congreso se produjo semanas después de que un recurso de hábeas corpus presentado por la primera dama fuera aceptado por una sala penal y la excluyó de una investigación fiscal por presunto lavado de activos, por depósitos de dinero que recibió en sus cuentas bancarias entre 2005 y 2009. Para el presidente Humala lo que existe es una campaña para eliminar políticamente a su esposa, que es la principal figura del oficialismo, aunque el nivel de desaprobación de la primera dama en las encuestas es bastante alto, debido a su sinuoso andar en la escena política peruana.

Pero las denuncias parecen haber calado en la opinión pública y, según una reciente encuesta, la aprobación a la gestión del presidente Humala, cayó en septiembre a 13%, cuatro puntos porcentuales menos que en agosto. El Gobierno de Humala, que concluirá su gestión en julio de 2016, también está debilitado por la desbandada en las filas oficialistas y por la pérdida del control del Congreso. A ello se añade las discrepancias de algunos miembros de la bancada oficialista que han llegado a votar en contra del Gobierno en varias ocasiones, la última de ellas en la ley para que la empresa estatal Petroperú explote el Lote 192, el campo de mayor producción de petróleo del país.

Humala Tasso debe decidir ahora si promulga o no la ley que permitirá a Petroperú explotar el Lote 192, y que salió adelante pese a las duras advertencias del Poder Ejecutivo, que alertaba del carácter inconstitucional de la medida aprobada por los parlamentarios, al conllevar un aumento del gasto público. Tanto si promulga la ley o no, los escenarios que se abren son problemáticos para el presidente Humala y, de momento, el conflicto social en la región Loreto continúa y los indígenas mantienen paralizado el lote petrolero 192, así como el vecino aeródromo de Andoas.

Ante este enrarecido ambiente político, donde incluso ha llegado a haber rumores de un presunto intento de golpe de Estado, que Humala rechazó y calificó de irresponsables y temerarios, el primer ministro, Pedro Cateriano Bellido, ha anunciado que comenzará un nuevo diálogo con los principales representantes políticos del país. A la espera de si este diálogo consigue rebajar la tensión política, Perú se encamina a una campaña electoral que se prevé muy turbulenta, y en la que parte como favorita en los sondeos Keiko Fujimori Higuchi, la hija del exmandatario Alberto Kenya Fujimori, preso por graves delitos de corrupción.

En la contienda electoral también se espera que participen los expresidentes Alan García Pérez y Alejandro Toledo Manrique, que tampoco se salvan de las denuncias de corrupción. A la efervescencia política de la campaña, que se va a desarrollar en un contexto de desaceleración económica, se sumará el impacto que pueda tener el fenómeno climático de El Niño, que se espera que sea tan fuerte como el de 1997-1998.

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