Obra la "Ultima Batalla" genero crítica positiva en público arequipeño

Un excelente recibimiento tuvo recientemente en el público arequipeño la obra del dramaturgo iquiqueño Iván Vera-Pinto Soto, “La última batalla”, interpretada por el Teatro Universitario Expresión, dependiente de la Universidad Arturo Prat.
La Ultima Batalla en ArequipaAl respecto, la mayoría de los espectadores que asistieron a las presentaciones de esta realización escénica, consideraron que la pieza cumplía a cabalidad con el propósito de entregar, de manera didáctica y entretenida, un mensaje integracionista y de hermandad entre los países de Chile, Perú y Bolivia. Incluso, algunos actores peruanos, razonaron que su contenido se asemejaba en algunos términos a la propuesta del dramaturgo de esa nacionalidad Alonso Alegría, con la obra “Bolognesi en Arica”, presentada hace poco por el Teatro Umbral de ese Centro Cultural, cuya trama también coloca en relieve el abandono que sufrieron los veteranos del 79 por parte de los políticos y la nación peruana, de aquel entonces.
Por lo demás, después de la función el autor de la obra ofreció a la gente de teatro de esa localidad peruana un conversatorio sobre su producción dramática, la cual se adscribe al llamado Teatro de la Memoria, formato escénico que devela, rescata, pone en valor y difunde los acontecimientos, hitos, personajes y hechos vividos por nuestros pueblos latinoamericanos en su historia; con el propósito de despertar una reflexión crítica en el público y generar una mirada diferente, tal vez más objetiva y contrarrestada a la “historia oficial”.
Sin lugar a duda, la obra generó lo que se proponía: un debate sobre la visión de la Guerra del Pacífico y sus alcances negativos en la población de las tres naciones involucradas. Es más, un espectador expuso la carta enviada por el destacado político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre a un soldado chileno, quien en el año 1925, cuando el rumor de guerra volvía a sonar en la frontera peruano-chilena, escribió unas líneas en Londres, donde se encontraba exiliado. En algunos fragmentos de ella el líder peruano señala: “El salitre pasó de las manos de los ricos peruanos a las manos de los ricos chilenos. Los pobres de Chile que lucharon, mataron y murieron en la guerra quedaron tan pobres como antes. Yo he visto en Santiago, en 1922, veinte mil obreros sin trabajo de las salitreras de Tarapacá, desfilando por las calles pidiendo pan”.
La verdad histórica es triste y desoladora, pues hoy sabemos que los soldados pobres fueron utilizados como “carne de cañón” en este guerra fratricida y, posteriormente, la misma función tuvieron que cumplir cuando masacraron a los trabajadores salitreros en el norte de Chile y a los campesinos e indígenas que se alzaron en Perú y Bolivia contra los gamonales y el sistema explotador terrateniente.
Más allá de los aplausos y congratulaciones que recibieron generosamente los actores Andro Gárate, Waldo Aguilar e Iván Vera-Pinto, junto a la diseñadora teatral Jeannette Baeza, lo más valioso para el elenco en esta incursión a la “ciudad blanca” fue el hecho que el público comprendió claramente el mensaje social y político del texto y expresó de manera asertiva sus comentarios concordantes con respecto a la tesis que en una guerra los que más sufren son los pobres, quienes al final siempre quedan más pobres y así continúan viviendo en la miseria, en la ignorancia y en el abandono, tal como ocurrió con los soldados pobres en la Guerra del Salitre.

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