Tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe

Hugo Pérez WhitePor: Hugo Pérez White
Ya no ejerzo la profesión de profesor, pero, no por eso estoy ajeno a lo que sucede en el país en que nací, me eduqué y trabajé en varias escuelas de mi país y me duele escuchar a algunos personajes públicos buscando culpables en la baja calidad de la educación que supuestamente existe en nuestro sistema educativo y dicen abiertamente que “hay profesores buenos y profesores “malos” y esta situación se soluciona echando a los profesores que no están haciendo su labor a la altura de lo que las autoridades quieren que se logren para alcanzar los objetivos planteados por los consejos técnicos de cada escuela y esos objetivos serán meta cumplida cuando se haga una supervisión permanente de los logros obtenidos e internalizados por los alumnos.
Eso depende en gran parte a la organización que exista en la administración de cada colegio y la conciencia profesional que tenga cada miembro de la comunidad escolar llámese auxiliares, personal de cocina, inspectores de patio o de aula, equipo administrativo, personal directivo, apoderados, alumnos, centros de alumnos, centro de padres y todos aquellos organismos comprometidos en el proceso educativo y que de alguna manera influyen o tienen algún participación en la enseñanza que se imparte en cada establecimiento educacional.
Por eso considero equivocado el concepto de “malo” con que se quiere endosar a aquellos profesores por el solo hecho de estar frente a un grupo de alumnos sin tener título que lo acredite como tal sin que detrás de ellos haya una universidad o un instituto que avale el ejercicio de esta noble profesión y lo lógico sería que sólo lo ejercieran aquellos que sean profesionales de la educación en el amplio sentido de la palabra.
Aun considerando que hayan personas ejerciendo la profesión más delicada del mundo, no se puede descalificar tan fácilmente a aquellos profesores que por alguna circunstancia especial han sido contratados por las municipalidades y después se den cuenta que no merecen estar dando clases en las escuelas de su dependencia, donde día a día se están moldeando conciencias y formando personalidades que más adelante serán los conductores del país y también se convertirán en padres que orientarán a sus hijos a vivir en un mundo mejor.
Se critica a los profesores por diversos aspectos que pueden gustarle o no a los alumnos e incluso a algunos padres o apoderados, ya porque faltan mucho a su trabajo o llegan permanentemente atrasados al inicio de sus actividades o porque no son flexibles en el trato interpersonal, pero, es la diferencia que existe entre uno y otro de acuerdo a su propia filosofía y manera de entregar los conocimientos a los alumnos.
Por otra parte los propios alumnos se diferencian en las clases entre los participativos y los que no hacen nada por superarse.
Cuando nos damos cuenta que algo raro está pasando en nuestro organismo, recurrimos a la consulta médica y lo primero que nos pide el profesional de la salud, es un examen de sangre para ver cómo anda el colesterol en la sangre y en él aparecen dos situaciones diametralmente opuestas y nos explica que hay un colesterol bueno y otro malo.
¿Cuál es la diferencia entre el colesterol malo y el bueno? El colesterol bueno (HDL) es tan decisivo en la salud cardiovascular como el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos permiten o impiden que la sangre fluya sin mayores obstáculos por nuestras venas y en esta forma estamos protegiendo el corazón, el cerebro y otros órganos vitales que nos permitirán tener una vida más sana.
La diferencia principal es que el LDL y los triglicéridos (malo) pueden tapar las arterias, y el HDL (bueno) acarrea la grasa densa, lejos de ellas.
A buen entendedor, pocas palabras y aplicado este dicho popular a lo que sucede en educación no tenemos parámetros tan específicos para detectar el límite de los bueno y lo malo, porque estamos sometidos a simples elucubraciones y extrapolaciones que en nada ayudan y a nadan conducen para dar soluciones definitivas a los problemas, porque el elemento humano aún sigue siendo una incógnita y hay áreas como la cognitiva en que hay mucho por descubrir.