Gobernador del Tamarugal coordina acciones junto al Obispo de Iquique

Una cordial reunión sostuvo monseñor Guillermo Vera Soto, Obispo de Iquique, con el Gobernador de la Provincia del Tamarugal, Claudio Vila. El encuentro se realizó en las dependencias del obispado y en ella trataron diversos temas, entre ellos, compartieron visiones respecto del estado de diversos templos de la zona que se vieron afectados por los terremotos del 1 y 2 de abril.
Monseñor Guillermo Vera y Gobernador Claudio VilaLa ocasión sirvió también como saludo protocolar del gobernador Vila al Obispo de la Diócesis de Iquique, el que tuvo que ser postergado por los violentos sismos que sacudieron a la Región de Tarapacá.
En la cita, Claudio Vila le expresó al obispo Vera,  el respaldo a todas las actividades y celebraciones religiosas que la Iglesia Católica realiza en la provincia. Además, entregó su irrestricto apoyo para la realización de las fiestas de Nra. Señora del Carmen de La Tirana y de San Lorenzo de Tarapacá.
Monseñor Guillermo Vera destacó que fue “un encuentro en que pudimos encontrarnos. Salieron los temas que nos atañen más: la realidad después del terremoto en la zona del Tamarugal y en concreto, la situación de nuestras capillas y templos del interior”.
Enfatizó que el comedor que funciona en la Parroquia San José de Pozo Almonte sufrió importante deterioro. “Él se comprometió a poder ayudar en la medida de sus posibilidades y que más adelante podamos organizar algunos proyectos que permitan ser reparadas o reconstruidas las capillas y templos”.
El Obispo espera que pronto se pueda reparar el comedor en Pozo Almonte, dado a que “el apoyo de la Gobernación a la obra del comedor que mantiene la Iglesia, que lo más pronto posible pueda reabrirse porque es un gran servicio a la comunidad que lo necesita”.
Templos
El gobernador manifestó que ayudará a buscar soluciones para la reparación de los templos, parroquias e iglesias dañadas, además del comedor solidario Padre Hurtado de Pozo Almonte, el cual fue declarado inhabitable.
Hubo concordancia entre ambas autoridades que el proceso de reconstrucción debe tener como componente esencial a los afectados, las juntas de vecinos, “para que sea un proceso participativo con la comunidad que involucre casa, cuerpo y alma”, sostuvo el gobernador Vila.