La idea-fuerza de esa jornada es la justicia social. Por eso se alude a la FOCH que encabeza Luis E. Recabarren y a la CUT fundada  por Clotario Blest. Se homenajea  a “los mártires de Chicago”.
No obstante, por desconocimiento se omite a Fermín Vivaceta, fundador del mutualismo, y a la Sociedad Unión de Tipógrafos que fuera instituida, a mediados del XIX, por el ilustre peruano Victorino Laynés. Esa institución es el germen del movimiento obrero en Chile. La Iglesia se suma al Día del Trabajo consagrándolo a San José por su oficio de carpintero.
Vale la pena recordar que la brega por la justicia social se incuba -durante los siglos XVI y XVII- con sacerdotes que defienden al pueblo indígena que pasa a constituir la clase trabajadora. Entre ellos figuran el dominico Gil González de San Nicolás, los franciscanos Juan Torrealba, Cristobal de Rabaneda y Antonio Carvajal, el agustino Juan de Vascones y el jesuita Luis de Valdivia. Muy importantes son los obispos Diego de Medellín y Antonio San Miguel. Sorprendase los lectores: quien oficializa la fecha, en 1931, es el coronel Carlos Ibáñez.
Profesor Pedro Godoy  P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECh