La Tercera y la Cuarta edad se nos avecina y no estamos preparados

Hugo Pérez WhitePor: Hugo Pérez White
La situación de abandono en que se encuentran muchos ancianos es trágica pensando que muchos de ellos en su vida activa han sido destacados profesionales, pero, por causas  desconocidas, son abandonados por sus seres más queridos.
Muchos adultos mayores  van al colegio a aprender las primeras letras que no pudieron hacer cuando niños, y así han salido del analfabetismo que los ha agobiado por muchos años, otros  van al liceo a completar sus estudios que no pudieron terminar en su juventud, algunos siguen pensando en llegar algún día a la universidad y los más esforzados han obtenido sus títulos profesionales que los ha llenado de orgullo.
Entre tantos planes de desarrollo que abundan en todas las esferas políticas, se podría plantear la posibilidad de construir en cada región,  un hospital geriátrico y un hogar de residencia para los muchos ancianos que van a quedar solos y abandonados a breve plazo y con mayor razón después.
La cuarta edad hace referencia a la última fase de la vida de las personas y se considera su comienzo a partir de los 80 años de edad.
En las sociedades desarrolladas la esperanza de vida está en aumento continuo y nuestro país está en ese proceso de crecimiento económico y luchando por ser un país en pleno desarrollo y con mayor razón entonces para preocuparse de las personas que van a vivir esta cuarta edad que siendo maravillosa para la sociedad, es altamente preocupante por el grado de las enfermedades que llevan consigo como del estilo de vida que muchos de ellos se han visto obligados a  recibir y con la impotencia contenida en sus corazones, estarán obligados a pasar sus últimos días en completa soledad si es que la sociedad no se tranquiliza y las familias no se recomponen afectivamente, extrapolación hecha en base  a las experiencias actuales que se verán aumentadas en el futuro de las próximas generaciones de ancianos que conformarán los grupos de la cuarta edad,  que sufrirán fuertemente esta recesión espiritual colectiva que hoy ya estamos viviendo.