Encaramados a una esperanza

Cuando la hipocresía y el poder se mezclan, forman a su alrededor una coraza de dejadez que les aísla de todo lo que les rodea. De nada valen las constantes muestras de auxilio que la sociedad les requiere de manera incipiente y tan solo, de vez en cuando, deliran con hipótesis demagogas y nada responsables que en nada ayudan a solventar las necesidades de manera sugerente.
Juan Antonio Sánchez CamposVivimos cerca de los problemas que competen a la clase política de la Unión Europea y sin embargo, en nada parecen responder como debieran a un grupo cohesionado en los problemas de dicha Unión, más aún, dejan a cada cual con sus propias dificultades sin ni siquiera debatir sobre la mesa las necesidades del país donde se originan. Las personas competentes para ello se obstinan en aplacar la cuestión con unas medidas incoherentes y nada susceptibles de mejora, este es el caso que nos ocupa en la frontera sur de España, la creciente llegada de personas buscando un futuro mejor que provienen de países en los cuales ni siquiera existe un presente al que aferrarse con la esperanza necesaria de supervivencia. Personas a las que tratar como seres humanos, con las debidas medidas de ayuda que van más allá de un simple Centro de Estancia Temporal (CETI) una valla insolidaria en la que dejarse la piel e incluso la vida huyendo de la miseria y la indiferencia.
Ya es hora de llamar la atención de países a los que tan solo les preocupa cobrar la deuda, hacerse más fuertes y dejar a un lado los problemas de los presuntamente más débiles o faltos de necesidad presente en requerir sus servicios, obligar a las naciones mal llamadas desarrolladas por su escaso compromiso social, económico y diplomático con los orígenes de los inmigrantes que acceden a la península por la puerta única del sur de Europa enclavada en nuestro territorio. No tienen culpa aquellos que a pesar de las dificultades basan su existencia en el riesgo a pisar tierra firme, en la que se creen haber logrado un paso más hacia la supervivencia y sus derechos como ser humano.
No estamos en disposición de poder hacer frente a semejante problema sin ayuda de aquellos con los que nos integramos en una firme decisión de estar en el sitio apropiado para que llegado el  momento justo de pedir respaldo, nos den la espalda para dejarnos aislados frente a tamaña necesidad. Es eso lo que hay que pedir a voces a las autoridades europeas, ayuda, soluciones inmediatas con las que atajar el desenlace más beneficioso para todas las partes. Entablar conversaciones con los dirigentes de los países origen de la mayor parte de personas llegadas a la frontera que proliferan cada día más para saltar la “valla de las lamentaciones” que se parece más a una pesadilla que a un sueño real.
Se ponen vetos a países que asaltan los derechos legítimos del ser humano de manera tan consciente como sabedores del mal ejercido sobre su propio pueblo pero al contrario, nada se hace por enseñar a países que vulneran los mismos y de los que los ciudadanos deben salir por miedo, miseria y desesperación. Ese es uno de los principales argumentos que hay que valorar de manera urgente por el Consejo Europeo, poner de manifiesto una serie de medidas encaminadas a solucionar un problema que debe empezar a ser de toda la Unión Europea para dejar de ser exclusivamente de las autoridades españolas y de sus ciudadanos.
Las sociedades siempre se han servido de la cultura para progresar en el tiempo y es esa cultura la que debe primar en la reacción de estos países origen de la penuria de sus habitantes para riqueza de sus dirigentes. Hasta que llegue ese momento, la valla construida para aliviar la llegada de inmigrantes será el último escalón en una larga lista de obstáculos por los que los inmigrantes deben pasar hasta llegar a la primera lista de sus necesidades, la supervivencia, el derecho a la vida y la defensa de su dignidad humana.
Por: Juan Antonio Sánchez Campos